Breve reflexión sobre Juan Rulfo y su obra

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Hace unos días se conmemoró el aniversario luctuoso de Juan Rulfo, el gran escritor mexicano que, con dos de sus obras, alcanzó la gloria literaria.

¿Quién no ha leído, aunque sea una vez, la magnífica narrativa de “Pedro Páramo” y sus indelebles líneas iniciales que atrapan el interés del lector para continuar disfrutándolo?

A veces pienso que su obra debería ser conocida por más mexicanos. Que fuera quizá obligada lectura en las asignaturas de literatura o, porque no pensarlo, institucionalizar que en las clases de educación artística, tanto de las escuelas públicas como privadas, se escenificara “Pedro Paramó” como una obra de teatro. Guiones sobre ello, existen. Capacidad artística nacional, sin duda, y también buenos maestros que podrían hacer una realidad esta idea. Y, puede que hasta sea cantera para descubrir uno que otro talento actoral.

¿Se han fijado, por ejemplo, que en las escuelas de Estados Unidos es clásica la representación de la conocida obra “Hamlet” de Shakespeare? A ellos le funciona, no veo porque no pueda replicarse el modelo en el sistema educativo mexicano. Claro, estas ideas quedan para el futuro cuando las condiciones sanitarias permitan retomar la normalidad de vida.

Esto que les narro, surgió de una plática telefónica con dilecto amigo con quién comparto el gusto por la buena lectura. Ambos coincidimos en que esta época de confinamiento social, puede ser una oportunidad para dedicar espacio a la lectura. Como no se puede salir a adquirir las novedades literarias, lo recomendable es recurrir a la práctica de releer nuestros libros favoritos o dar lectura a algún título pendiente; hasta podemos sorprendernos de lo novedoso que puede ser el redescubrimiento de aquel libro leído, por la personas distintas que somos ahora.

La novela “Pedro Páramo” es una magnifica elección para este propósito. Y ya encarrilados, sumar el libro “El llano en llamas”, igual de Rulfo, que contiene el maravilloso relato “No oyes ladrar los perros”. Si no se dispone de una versión impresa, tenemos entendido que en algún sitio web están disponibles en formato digital para lectura gratuita. 

Claro, ambos títulos son sugerencia por la señalada conmemoración de la partida de Rulfo por lo que, cada lector, puede seleccionar el autor y libro de su preferencia. El objetivo es leer o releer.

Termino esta colaboración con la frase inicial de la novela que motivó esta publicación.

“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría; pues ella estaba por morirse y yo en plan de prometerlo todo. –No dejes de visitarlo, me recomendó-; se llama de otro modo y de este otro. Estoy segura que le dará gusto conocerte. Entonces no puede hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después que a mis manos le costó zafarse de sus manos muertas”.

“Pluma Campechana”.
Por Bertha Paredes M; Escritora y asesora cultural

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