No hay honor entre… políticos

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Adquirí y leí, hace unos 10 años, una novela del escritor inglés Jefrey Archer cuyo título parafraseo como título de esta colaboración. Si usted conoce la obra literaria que refiero, seguro se acordará del original titulo.

Un suceso actual, en que la política y los políticos son protagonistas, me hizo rememorar esa novela que tengo entre los libros selectos de mi biblioteca personal. Pondré enseguida dos hechos que dejarán, finalmente, la vía libre para el asunto a tratar.

Estados Unidos está a menos de 30 días para elegir o reelegir presidente, según decidan los electores de aquel país. Es decir, tienen sus energías y pensamientos concentrados en el futuro que más les conviene. Este es un hecho.

El otro asunto tiene que ver con una decisión, tomada en su tiempo por el ex presidente Barack Obama, cuando durante su mandato, falleció un juez de la Corte Suprema de Justicia; vale apuntar que, en los Estados Unidos, los jueces que integran la corte son 9 y son vitalicios en sus cargos. Al deceso de alguno, la ley señala que el presidente nomina a un candidato y el Senado del país ratifica o veta.

¿Pero por qué Obama no tuvo siquiera oportunidad de nominar un candidato? Porque, en ese tiempo, los senadores republicanos le negaron la posibilidad de hacerlo argumentando que “era año electoral” y por ello inviable. Total, que el mandatario terminó por aceptar la restricción legal y política dejando la decisión de nombrar nuevo juez o jueza a quien ganara la presidencia. Luego llego el tiempo de la elección, que finalmente ganó Donald Trump, y ya en funciones, como presidente, nominó al nuevo juez. El hecho, pareciera no tener más que quedar como una referencia anecdótica.

Ahora entremos al tema central que ocupa nuestra atención. Cuatro años más tarde, 2020. En medio de las campañas políticas por la presidencia que ya señalamos, para elegir o reelegir presidente, ocurre el deceso de la jueza Ruth Bader Ginsburg de la Corte Suprema.

La inteligente jueza, previsora, dejó constancia de su deseo de que la nominación de quien la habría de sustituir, se diera después de las elecciones de este año y que el nuevo presidente tuviera ese privilegio. Además, de acuerdo con el referido antecedente de lo sucedido con Obama, al estar a corto tiempo del día de la elección presidencial era más que valido el argumento de “año electoral”.

Pero como en la política y el ideario de algunos políticos el honor es una palabra que esta en el diccionario, va sucediendo, que el actual presidente Trump toma la decisión de hacer su nominación para que el senado entreviste y confirme a la nueva integrante de la Corte antes del día de las elecciones del 3 de noviembre de este año. Los senadores republicanos, otrora férreos defensores de la legalidad y los tiempos electorales, callaron.

El ejemplo de este suceso deja claro que no existe honor entre la clase política; que lo que importa es sacar ventaja. Jefrey Archer, lo describe con pulcritud en mencionado su libro.

En la política y entre (algunos) políticos no hay honor, hay intereses. Como todo en la vida. ¿usted que opina?

“Pluma Campechana”

Bertha Paredes M. Escritora y asesora cultural.

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