Obras públicas y privadas son necesarias

Por Luis Carranza

Preparados los misiles para bombardear la nave a cuál más, al estilo de asalto pirata en alta mar, los cañones del puerto protegido por la artillería pertrechada respondió con razones y sentido real de su poder, de la verdad irrefutable, para de ahí venir la calma.

Así se veía venir, antes de la respuesta certera contra los preparativos de lucha política y hasta pudiera entenderse como partidista electoral, respecto de las inversiones cuantiosas en obras públicas de beneficio colectivo que la administración pública estatal y porque no, la de las empresas privadas, llevan a cabo, para mejor proporcionar imagen urbana y servicios, que sí ayudan además, para encarar en estos tiempos difíciles de pandemia y de fragilidad humana, las necesidades de ingresos en salarios a obreros e insumos propios, que les permitan llevar sustento a los hogares campechanos, y así cumplir sus necesidades de alimentos y demás gastos familiares.

Los ataques y amenazas cesaron. Las construcciones que están a la vista de los campechanos en distintos lugares de la capital del estado y otros, merecen buen trato se pensó mejor y y por ello, preciso era el entendimiento de las cosas y la colaboración del pueblo y del gobierno en sus niveles propios como se hizo venir.

La opinión pública, evaluando bien los programas del gobierno y éste a la vez apreciando también, las inversiones privadas de efecto multiplicador, que generan trabajo y consumo.

Al gobierno reconocerle su tino por el buen manejo de los presupuestos y programas en marcha y éste a su vez, apoyando con los flujos económicos convenidos por alquiler de edificios en renta, pagándoles a tiempo e incluyendo a todas sus dependencias, desconcentradas o descentralizadas.

Las cosas deben ser parejas, de ida y de vuelta, quedando establecido así, que los que invierta en construcciones sea del gobierno o privados, requieran del apoyo y solidaridad de un lado y del otro. Parejos. No, unos sí y otros no. El gobierno y los privados en materia de construcciones y pago de rentas, deben ir de la mano.

Las inversiones tanto oficiales del gobierno como las privadas, generan salarios de manos de obra, ocupación, remuneración, tranquilidad y en fin, son motores que sirven para mejor aplicar su efecto multiplicador y así sortear las dificultades de la economía actual -estancada en otros rubros- Les parece poco?

 

Fuente: Semanario Horizonte Campeche.

Descárgalo en:Semanario Horizonte Campeche 923.

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