Librerías que en medio del coronavirus, van bajando cortinas y cerrando puertas

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Escribía y lamentaba hace unos días, acerca de la cancelación de las tradicionales ferias del libro en México y en el extranjero; indicaba que, entre sus impactos negativos, estaban la obvia caída en ventas para editores y escritores, así como el seguro descenso en los índices de lectura.

Me faltó, acaso, referirme complementariamente a lo que sucedía en los conocidos espacios de contacto más directo entre el lector y los libros: las librerías.

La realidad actual que se vive en nuestro país, me lo recordó con un letrero.

“Se regalan libros, por cierre de librería” decía el cartel que daba cuenta de la situación difícil que enfrentan estos oasis de sabiduría escrita e impresa.

¿Dónde?, en la Ciudad de México una conocida empresa dedicada al comercio de libros ya no pudo seguir luchando por mantenerse a flote y decidió cerrar sus puertas. Una fotografía ilustraba la dramática frase que invitaba a los escasos transeúntes a detenerse un minuto y elegir un volumen escrito y llevárselo a casa. Una buena obra de un empresario mexicano que, ante la terrible situación económica, dice adiós a la actividad librera y, en un último gesto de solidaridad social, obsequia libros a quien así lo desee´.

Lo que relato es una situación que enfrentan empresarios, de todas las ramas económicas en el país, ante la larga presencia del coronavirus y los escasos apoyos disponibles para sobrevivir. Otros gigantes de la comercialización librera, seguro enfrentan problemas, pero difícilmente van a desaparecer del escenario.

El ejemplo de esta librería que cierra sus puertas, es otra consecuencia de la paralización de todo el país por la crisis sanitaria que nos ha tocado vivir y que ha impactado en la actividad literaria.

Sin duda, la noticia, el letrero y la fotografía que les comento, pronto quedará guardada en la memoria del anecdotario de los miles de historias que a diario suceden en la capital de la república. Una puerta estará cerrada para siempre y un oasis de lectura se habrá perdido.

Sin duda, posiblemente a lo largo del país y en el extranjero, existen otros casos que en silencio han concluido servicios de venta de libros y han cerrado puertas sin mayor trascendencia; son gajes del oficio posiblemente dirían los insensibles, pero quien sabe del inmenso valor social y emocional que tienen los libros pensará distinto.

Y bueno, ahora que en medio de la pandemia muchos ocupan parte de su tiempo para mantenerse cercanos a los libros, a alguien se le ocurrió explorar sobre la importancia de las portadas de los libros para atrapar la atención de los lectores. Pienso que es cierto. Una buena o mala portada puede acercar o alejar a un lector de un libro. En mi particular percepción, yo agregaría otro elemento valioso para despertar el interés en adquirir literatura interesante: el título.

A través del llamado del título he tenido la oportunidad de acercarme a literatura maravillosa. De esta forma, he descubierto a excelentes escritores mexicanos y de otros países.

Pregunta. ¿usted adquiriría algunos estos dos libros, cuyo título dejo a continuación?, Uno: La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada y, dos, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero.

Si estos títulos le recordaron los nombres de García Márquez y Oliver Sacks…estan en lo correcto.

“Pluma Campechana”
Por Bertha Paredes M. Escritora y asesora cultural.

 

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