A propósito de instituciones; porqué deben tener certidumbre para cumplir sus funciones

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¿Sabe usted que significan las siglas, en inglés, DACA? Si no lo sabe, la traducción es Programa de Acción Diferida para los llegados (a los Estados Unidos) en la Infancia. Fue creado en 2012 por el entonces presidente Barack Obama con un especifico y humanista objetivo: proteger a jóvenes indocumentados contra deportaciones y otorgarles un permiso para trabajar.

Cuando el actual ocupante de la Casa Blanca asumió el gobierno, anunció su inmediato deseo de desaparecer este programa; ¿Los motivos? ¡es lo de menos! El asunto es que buscaba dejar en la indefensión social a cerca de 800 mil personas incorporadas a DACA.

La buena noticia es que hace unos días, La Suprema Corte de los Estados Unidos institución encargada de impartir justicia a través de las personas que fungen como jueces, votaron en contra de las pretensiones del mandatario americano de desaparecer, de un plumazo, este positivo programa.

El hecho, cobra dimensiones inmensas porque ocurre en el medio de la terrible crisis sanitaria que se vive en todo el mundo. Es en estos tiempos, cuando los programas y las instituciones deben tener la mayor certidumbre posible para cumplir la función para que fueron creadas. En particular, la desaparición del DACA habría causado un daño terrible a la situación legal y emocional de miles de jóvenes inmigrantes que ahora respiran tranquilos.

La acción de la Suprema Corte de Justicia de Estado Unidos,  es una muestras del impacto y transcendencia que tienen las instituciones en la vida cotidiana de las sociedades.

El tema resulta pertinente, ahora que en México esta bajo lupa la permanencia pública de decenas de instituciones y , por ende, de los programas que operan. No hace falta recordar cuales son y tampoco los motivos que tienen su existencia pendiendo de un alfiler.

Es oportuno recordar, que todas esas instituciones fueron creadas en un momento y circunstancias específicos para el país y resultaron fundamentales para resolver un problema, una demanda u ofrecer un servicio para ayudar a la gente.

Como ocurre en la administración publica, la infraestructura y los recursos humanos, que garantizan su funcionamiento, no se concretaron de un día para otro; en algunos casos, necesitaron años para fortalecerse y consolidarse como instituciones que ahora, en un santiamén, enfrentan riesgo de ser borrados del mapa administrativo nacional con el consiguiente impacto en los servicios que dejarán de brindarse y el recurso humano que, lamentablemente, quedará sin sustento.

¿Qué sucederá en su incierto futuro?, es difícil saberlo. Imposible ocultar la preocupación que genera, por poner un solo ejemplo, lo que sucederá con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación Conapred. México, es un país donde la igualdad ha luchado largamente por posicionarse y cuando alguien se olvidaba de ello, el Conapred, se encargaba de poner las cosas en su lugar.

Barack Obama alguna vez dijo: “Puede que tengamos una apariencia diferente y que provengamos de todas partes, pero lo que nos hace iguales son los ideales compartidos”.

“Pluma Campechana”
Por Bertha Paredes M. Escritora y asesora cultural.

 

 

 

 

 

 

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