“Toc, Toc”

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Ya no hay, oficialmente, sana distancia, pero continúa la recomendación de permanecer en casa. Al mismo tiempo, el país entero se mantiene en “semáforo rojo” entendido como etapa de máximo contagio del coronavirus.

Al mismo tiempo, el número de contagiados y personas que dejaron este mundo, por la mortal enfermedad, se incrementan. Pero, por otro lado, escuchamos casi con “envidia de la buena” que existen nano moléculas que blindan la salud de algunas personas en contra del Covid; y que, por tal razón, no necesitan usar cubre bocas.

El actual escenario nacional me trajo el recuerdo de un filme titulado “Toc toc”, en el que cada protagonista tiene sus propias manías. Es decir, expresa su personal naturaleza humana. En particular refiero esta remembranza porque, observadora que soy, observo que existe entre la gente un gran dilema que tiene que ver con dos aspectos esenciales en la lucha contra el virus: la negativa a permanecer en casa y la rebeldía para no usar cubre bocas. “¿ser o no ser, esa es la cuestión?”, se preguntaría Hamlet.

Sobre el primer tema, unos argumentan su derecho a la libertad de tránsito y aprovechan el retiro del programa de sana distancia que fue entendido como un “acto liberador”, para que medio mundo pusiera los pies en la calle en el momento “pico” de los contagios. Bueno, en otro “nuevo momento pico” de la actual pandemia.

Del otro lado, están los que prefieren no averiguar qué tan letal es el virus y se mantienen estoicos y “bien portaditos” cumpliendo con la encerrada que solicita la autoridad competente.

Está claro que ambas partes mantienen un desacuerdo sobre quien tiene la razón y el debate en medios sube de tono buscando la supremacía de unos de los bandos. ¡pero qué necesidad de brincar, estando el suelo parejo!

Pensemos. El que sale a la calle, estadísticamente, tiene una mayor probabilidad de toparse con algún portador del virus y, toquemos madera, caer enfermo para convertirse en parte de las cifras que, tarde a tarde, puntualmente informan los funcionarios de salud. Porque todo mundo sabe que el coronavirus anda justo en la calle. Entonces…uno mismo sale a buscarlo.

En cambio, otra gran verdad, el virus no puede entrar en las casas cerradas porque no tiene poder para tocar “Toc toc” a las puertas de las viviendas. De esta forma, sin necesidad de tener a la mano ninguna nano moléculas, las familias que cumplen el distanciamiento social están “blindadas” al interior de sus domicilios. Las autoridades lo han dejado claro: si no tiene nada que hacer afuera, mejor no salga. ¿entonces?

Ahora bien, sobre el tema de la resistencia a usar cubre bocas, es importante reiterar que su utilidad es ampliamente significativa, tanto para quien lo porta como para las demás personas con las que uno se cruza en la calle. Este simple razonamiento podría ser más que suficiente para convencer a los escépticos. Pero parece que no es así.

En el caso de la vía pública, el agresivo virus si puede intentar el “Toc Toc” para que sus micro partículas enteren por la nariz o boca de los transeúntes que comparten la calle. Pero el cubre bocas se convierte en un protector a la difusión del Covid 19. Ante ello, preguntémonos, ¿sirve o no sirve este recomendado artefacto?

La batalla ciudadana contra el coronavirus ha sido larga y cansada. Y, todavía falta un buen tramo. Lo dice mi doctor y le creo: este virus llegó para quedarse. Habrá que aprender a convivir con él. No hay de otra.

“Pluma Campechana”
Por Bertha Paredes M. Escritora y asesora cultural.

 

 

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