Campeche, otro capítulo de historia que contar

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A cualquiera le causaría preocupación ver escritos, en una misma oración, epidemia de coronavirus y tormenta tropical. Eso le acaba de suceder a Campeche.

Mientras estábamos en una situación de contingencia sanitaria, cumpliendo las recomendaciones de salud para contener el avance del virus COVID 19, un par de fenómenos meteorológicos empezaron a nublar el cielo de todo el territorio campechano y fue la tormenta tropical “Cristóbal” que soltó la mayor cantidad de lluvias dejando cuantiosos daños a comunidades, familias y personas.

A los locales no nos espanta ningún fenómeno meteorológico. Hemos, al paso de los años, definido una serie de medidas que ayudan a prevenir el cuidado de vidas humanas y la preservación del patrimonio de las familias.

Pero, en medio de la epidemia, había que tener máximo cuidado para, ahora, incluir también el tema de la salud y la economía de la gente que resultó afectada con lluvias intensas.

Dicen que el clima no tiene palabra de honor y tuvimos a “Cristóbal” sobre la entidad cuatro días seguidos de precipitaciones pluviales dejando como consecuencia considerables inundaciones en diversas comunidades tanto del sur como del norte del estado.

A la reunión diaria del comité de gobierno, que da seguimiento a las acciones para combatir el coronavirus, se agendó otra tarea: Atender de inmediato los daños de la tormenta tropical.

El gobernador Carlos Miguel Aysa González, con toda su experiencia como servidor público, dictó las urgentes medidas para atender a toda la población afectada. Bajo su mando, funcionarios estatales, autoridades navales y militares se sumaron en un solo equipo para ir directamente al lugar que presentaban daños y atender a la gente.

Los 11 municipios afectados tuvieron un representante directo del mandatario campechanos, para coordinarse con los presidentes municipales, en un trabajo conjunto cuidando siempre el bienestar y la salud de los ciudadanos con la instrumentación de los protocolos como el riguroso uso de cubre bocas.

Para tener una mayor celeridad y disposición de apoyos, el gobernador Aysa González suscribió la solicitud de Declaratoria de Emergencia para los municipios afectados y obtuvo una respuesta positiva de la Coordinación Nacional de Protección Civil que autorizó urgente ayuda para Campeche.

El trabajo no terminó con el retiro de “Cristóbal” del firmamento campechano. La evaluación más específica de necesidades en los lugares donde hubo inundaciones, la afectación de cultivos, el daño a los enseres domésticos de las familias, la reparación de puentes y tramos carreteros dañados son, entre otras, tareas inmediatas para devolver la dignidad y el decoro a las familias afectadas. Personalmente, el gobernador del estado ha realizado labores de supervisión para dimensionar la magnitud de las inundaciones y poder brindar la ayuda requerida.

Campeche tiene un nuevo capítulo de historia que contar: en medio de la epidemia del COVID 19 se atendió correctamente las consecuencias de una tormenta tropical.

“Pluma Campechana”
Por Bertha Paredes M. Escritora y asesora cultural.

 

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