Las notas de su psiquiatra

atardecer

Cuando un hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada.
– Goethe.

Los elementos para la existencia de la vida en la tierra son todos necesarios, y poco a poco nos vemos disminuidos por la agresividad con la cual violentamos el estado natural de las cosas, no somos inmunes ante las fatalidades, la última raya de la línea al final de un camino pedregoso y austero está siempre presente.

Han ido transcurriendo aprisa las semanas desde aquel diciembre de 2018, no hay cuentas por saldar, no se equiparará la ausencia a nada parecido, lo que hace falta desde el primer momento faltará, aunque la duda inquiete.

Por lo menos cada día tres recordamos su partida, y dejamos de escribir sobre la opulencia, o las salvedades de sentirnos abandonados a nuestra mala suerte, porque lo mundano es solidario, pero no atrevido, y también cada veinte de abril será parte de esa memoria que liga la que fue festividad con una canción.

La retórica de la política queda de lado, los incumplimientos acotados, los daños colaterales agotados, y los números en el recuento de las expectativas antes de la función que transitamos se han vuelto humo.

Retamos a la inquietud de las divergencias, pero al confrontarnos con quienes defienden los cambios que nos deben, sabemos diferenciar en lo que han ganado espacios, sabedores de las ineficiencias, pero consumidores de esa esperanza como único argumento válido, y los tiempos perentorios para cumplir con lo que está pendiente desde 2010.

En una lucha desigual, porque los grupos armados han venido a ocupar vacíos de poder, o lo que es peor, se han ido coludiendo con autoridades, y ahora el poder ejecutivo, invariablemente, ha reconocido el pasado domingo, como un gran pendiente de su gobierno, y donde seguramente las estrategias, -si es que las hay- cambiarán en los próximos meses.

Soldados y marinos en una guardia nacional a la defensiva, donde por supuesto se privilegia el respeto a los derechos humanos, no más masacres escuchamos en el tercer o primer informe de López Obrador, pero tampoco se debieran permitir las agresiones, que además graban y suben a las redes sociales, mofándose de la autoridad a la cual más respeto le tiene el pueblo de México.

Por otra parte, está la economía de las familias que menos tienen, no la economía informal, aquella que se desentiende la autoridad hacendaria, pagamos más por todos los artículos de primera necesidad, pero, aunque se afirme que en términos reales no se incrementaron las tarifas de energía eléctrica, el gas doméstico o las gasolinas; lo cierto es que, la flotación es al alza como el dólar, que ya rebasó los veinte pesos respecto al peso mexicano.

Vaya que los psiquiatras podrían tener trabajo en abundancia, ante la falta de respuesta a nuestros cuestionamientos, pareciera que hablamos en el desierto, que nadie escucha lo planteado, y recurrimos a imaginar los otros escenarios.

Y continúan en paralelo los días en los contrastes, ante las problemáticas de cada momento, más muertos en Michoacán y Morelos, el recuento es de escándalo mundial sin guerra declarada, y desde febrero pasado, de manera unilateral, se despidió el ataque en caso de agresiones, sobre todo en las carreteras ante emboscadas; Tamaulipas se queja del abandono del nuevo gobierno y Quintana Roo es parte de la creciente ola de violencia en una sociedad que vive de un turismo que se ha contraído.

El pasado no podría ser mejor, o nunca lo fue, comparándolo con los meses recientes de este año, porque la incidencia delictiva se ha disparado considerablemente, y podremos recordar cada día tres o el veinte de abril, pero nada será suficiente ante la inoperancia de quien debe marcar diferencia.

Nos vamos yendo poco a poco de todo lo mundano, inician las prohibiciones de los consumos de lo que más disfrutamos, y siempre nos faltará tiempo para sortear una buena charla con quien se ha adelantado con una despedida anticipada y única en su tipo.

EN PRIMERA LÍNEA

Los afectos nos van a acompañar siempre, los presentes, los ausentes, pero más los otros, porque siempre hay otros a los que nunca olvidaremos mientras la memoria sobreviva.

Enterados de tantas y tantas enfermedades, complicaciones y desenlaces fatales, la vida la van construyendo a tientas, minuto a minuto, momento a momento.

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“Siempre hay otros”
Por Mariano Espinosa Rafful.

 

Fuente: Crónica Campeche
03.09.2019

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