Campeche y Porfirio Díaz

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Durante años las relaciones comerciales y políticas en el siglo XIX fueron un recio eslabón entre Campeche y Veracruz, siendo ésta última la aduana más importante del país.

Laguna del Carmen mantenía una relación importante no solamente en la exportación de productos maderables, sino también en la vida pública existió un enlace interesante. Pero 1879 es una fecha importante, porque se dio el suceso de “mátalos en caliente” que dictó Porfirio Díaz al gobernador Mier y Terán, para apagar el fuego primario de una rebelión que tenía su fuente en la Península de Yucatán.  Para comprender ligeramente esta situación, recordemos que en 1877 quitó el Plan de Tuxtepec, porfirista, al gobernador de Campeche, Joaquín Baranda, el que no era indiferente a cualquier movimiento subversivo.

En junio de 1879, según refiere Carlos Tello en el segundo tomo titulado “La ambición”, que acaba de publicar de su obra titulada “Porfirio Díaz, su vida y su tiempo”, el marino campechano Vicente Capmany ya poseía el calificativo de revolucionario por el Ministerio de Guerra, pero lo que hoy nos interesa conocer es que otro campechano estaba involucrado en la intentona revolucionaria y se llamaba Ramón Albert, de profesión médico.  Capmany fue detenido a bordo de su nave “La Unión” y el doctor Albert fue aprehendido en la calle, con lluvia, cuando salía de su escondite.  Esas actitudes se consideraron una rebelión que tenía nexos con la Península “donde hubo de hecho levantamientos al grito de “viva el vapor Libertad”, como luego sabría, secundado por los partidarios del exgobernador Joaquín Baranda, refiere Carlos Tello Díaz en su documentada obra. Hacía a la madrugada del 25 de junio, Capmany fue pasado por las armas y un cabo del ejército le dio el tiro de gracia. Poco más tarde Ramón Albert Hernández y otros compañeros fueron fusilados en el cuartel militar. Al final de sus días, en la entrevista con el periodista Creelman, dijo don Porfirio Díaz: “Fue necesario derramar un poco de sangre. La sangre que se derramó era mala, la que se salvó era buena. La paz era necesaria, aun cuando fuera una paz forzada”.

Estos acontecimientos que interesan a la historia de Campeche, están en el número de octubre de la revista “Letras Libres”, páginas tomadas a su vez del citado tomo segundo “Porfirio Díaz. Su vida y su tiempo”, excelente investigación complementaria en el “Diccionario Biográfico de Campeche” de Carlos Justo Sierra.

Por Carlos J. Sierra Brabatta. Abogado, escritor e historiador.

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