La maravilla del manglar

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No supe nada del manglar hasta que llegué a Ciudad del Carmen por motivos de trabajo.

Fuimos un fin de semana a un hermoso lugar con árboles, arbustos, troncos, carrizos y raíces semejando una red que terminaba en unas aguas claras en la superficie y lodosos por dentro. Quedé maravillada porque en el sitio habían garzas, gaviotas y otras aves marinas que embellecían el verde panorama. Era un manglar.

Aquella ocasión fue especial; los señores del grupo cortaron con sus machetes unos racimos de ostiones; abrieron sus conchas y con gotas de limón y sal nos invitaron a degustarlos con la recomendación de que las conchas se devolvieran al agua, para asegurar la reproducción del molusco.

Fue mi primer y único contacto con el manglar  hasta ahora que, como maestra jubilada, dedico mi tiempo a diferentes actividades como ir a la escuela de inglés, de dibujo y computación.

En esta última actividad nos pusieron la tarea de presentar un proyecto en la clase. El equipo eligió como tema “el mangle” y me reencontré con este tema que al investigarlo me demostró cuan ignorante he sido en cuanto a esta riqueza natural de nuestro estado.

El mangle es un árbol o arbusto cuyos ramajes se entrelazan en el agua. Se conocen 4 especies: rojo, blanco, negro y botoncillo.

Los manglares ocupan en las zonas costeras de todo el país, 720 mil 257 hectáreas y Campeche es el estado que posee la mayor superficie con 194 mil 190 hectáreas. Un autentico regalo de la naturaleza.

Algunos de los beneficios del mangle son:

  1. Actúan como sistemas naturales de control de inundaciones y barreras contra huracanes.
  2. Controlan la erosión y protegen las costas.
  3. Son refugio de aves marinas.
  4. En sus aguas se reproducen: camarones, langostinos, ostiones, cangrejos y especies de peces que buscan las aguas del golfo para terminar de crecer y convertirse en la base de importantes pesquerías.

Actualmente, muchos de esos manglares se están devastando por la tala inmoderada, se usan como basurero o se rellenan con escombros hasta convertirlos en terrenos para construcción.

Al ignorar su importancia, estamos acabando con una especie de cortina natural que nos protege de huracanes y temporales.

Nuestra ignorancia nos convierte en destructores de este ecosistema.

“Palabras al vuelo”
por Guadalupe Montero Canto. Maestra, poeta y compositora.

 

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